La vida no es un guión...

"Muchas mañanas despierto y de repente me veo en el tráfico a la oficina, ya vestido o a veces me doy cuenta que ya estoy en la ducha...."
¿Cuántas veces no nos sucede eso? ¿Cuántas veces vamos en la vida sin saber cómo llegamos? ¿Cuántas veces sólo estamos?

Así, pasamos los días respondiendo al "¿qué cuentas?" con un "nada nuevo" -no por humildad o reserva- y a los "¿cómo estás?" con un "bien" -sin nada que disimular. Así pasan los días y los vamos sumando a la cuenta de ese señor escéptico y desabrido que llaman "día a día". Así llegamos a una sociedad que ha incluido en su ciclo đe muerte en vida -nacer, crecer, estudiar, trabajar, casarse y reproducirse- las "crisis", esos puntos donde la gente se da cuenta que no solo no supo cómo llegó a la ducha, sino que no se enteró cómo llegó a los 40 -o 30- y tantos. Y luego van de 10 en 10, como si compraran un pasaje a la excusa para infidelidades, cirugías, cuentas terapéuticas o revisión de tests y listas famosas de "lo que debes hacer antes de...".

Las "crisis", ahora entiendo, son más como esos días en los que despiertas con la cantidad de alcohol ingerido la noche anterior convertido en peso yunke -lo que en buen venezolano llamamos ratón-, alojado en la cabeza y haciéndole peso a los párpados. Sí, son esos días en los que hay sólo unos destellos de claridad sobre la noche que pasó, o unos atisbos de lucidez sobre cómo llegaste a esa casa, a esa familia, a esa pareja, a esa empresa... mmm esa luz tan sombría que en su punto ciego te hace prometer lo incumplible, "no lo vuelvo a hacer".
¡A la vida hay que darle VIDA!

El asunto no es tanto dejar de hacer algo, como dejar de hacerlo por la motivación incorrecta. No es el ratón -etílico, moral o de cualquier cuerpo- la razón para salir de ese estado somnoliente en el que sucedió la "vida", no son las listas -que hicieron otros- la guía para darle emoción a tu vida, ni son aquellas cosas que no hiciste en su momento el salvavidas extemporáneo para este tiempo de "despertar".

El asunto es darse cuenta -a la edad que sea- que si respiras estás vivo, si estás vivo puedes estar consciente de cada paso que das, y si estás consciente puedes dirigir tu vida hacia donde quieres que vaya. Vivir no tiene un piloto automático, ni una lista genérica, mucho menos mesetas prolongadas con el somnífero de "como tiene que ser". Vivir es...

...Vivir es hacer tu propia lista y atreverte a cumplirla, es hacer que cada paso que des te lleve hacia donde quieres ir o que disfrutes el desvío; es atreverte a ser tu mejor versión, atreverte a encontrar placer en todo lo que hagas...

...Vivir es llenarte de historias maravillosas por contar. Puede que la vida no sea un guión de película, como dice una amiga, pero sí es un diario de momentos especiales. Ese donde se escriben los días que no van a la cuenta del viejo escéptico.

Hace unos meses compré un boleto a un viaje que pocos entienden, mi explicación más reservada fue "me voy a reunir historias divertidas para mis nietos". No se si tenga nietos, ni si le gusten mis historias, en todo caso el viaje fue para darme cuenta de muchas de esas historias que ya me atreví a vivir, de las mesetas adormitadas y, de lo más importante, las historias que aún quedan por escribir...

...Como ésta, de haberme quedado viendo mi avión despegar sin saberlo porque el parlante de la sala donde estaba no funcionó, saber lo que es un sello "nulo" en mi pasaporte, haber probado la negligencia en otro acento y estar disfrutando camuflajeadamente de una sala VIP, donde mis botas montañeras con huellas frescas de barro andino no encajan con la "Luis" de la inglesa que frente a mí se hunde en el cuero suave de los sillones. Eso y las 18 hrs de espera que aún me quedan para mi destino -sin contar las horas de vuelo y la operación rescate de equipaje. Mis nietos quieren diversión.

Si de escribir se trata...

A veces la tiranía del tiempo, otras la deuda con el sueño, algunas la sensatez de las vísceras esperando la calma individual o colectiva... El hecho es que no siempre estoy para poner en letras la inmediatez de unas ideas que deja la estela de la realidad.

Desde la última vez pasaron campañas políticas, viajes, puertas de las que tire la llave a ese río que llaman "es lo mejor",  secretos develados a cuatro gritos, verdades guardadas...... La vida pues, ha pasado la vida.

Y así pasa el tiempo de esta identidad digital, incumpliendo promesas con la sociedad de la información, dejando ideas en el sofá de los mensajes privados o en el lujo de los 140 caracteres -en el mejor de lo casos.

¿En qué nos diferenciamos antes de ahora? Sí, los académicos tenemos las bibliotecas de las tablas repletas, los descodificadores de encriptados rusos, pero la misma lucha con verdugo diferente. Que las teclas antes fueran asesinas de uñas y ahora cazadoras de dislexias no hace la diferencia en el resultado final.

Que ahora tengamos la oportunidad de encontrar no cambia nada que tengamos la oportunidad de crear, mucho menos la calidad y oportunidad con la que creamos.

¿Qué hacemos por cada día que pasa sin sentarnos a dejar por escrito la tormenta de ideas de a por segundo? ¿Qué hacemos con la cuchara de palo en la casa del herrero? 


Todo viene del propósito, del objetivo de estos espacios que creamos antes del boom de la marca personal, o al menos antes de tomar consciencia de ello. Aunque en efecto, en el momento en que una "marca" pierde su espontaneidad, su personalidad se desdibuja. 


La marca personal no es dejar de ser humanos en sociedad, es seguir siéndolo pero resaltando  lo que nos distingue, nuestra manera.

Prudencia 2.0

Me tomó 5 años y varias perdidas en conversaciones abrir un blog, unos 6 meses abrir twitter y casi el doble usarlo con libertad. Por su parte, facebook lo abrí cuando las personas podían "comprarse" como mascotas, me duró lo mismo que la felicidad a Frida, y sólo 3 años después, varias fiestas perdidas, cientos de cumpleaños sin felicitaciones y con muchos proyectos laborales volví. Sí, soy militante de la intimidad, la que aún sigue siendo íntima.

Como yo muchos, y muchos más aquellos que no lo han llevado a la acción pero lo piensan cada vez que hay un comentario intrépido o una foto poco favorecedora -sin pasar por aquellas cosas de "archivo" que desempolvan recuerdos, nostalgias y provocan retorcijones.

La cosa es que como todo entorno social la web también está llena de normas de convivencia, y creo que de las más complejas.

Todo usuario

El horario todo usuario funge de protector ante la sensibilidad de ciertas -y posibles- audiencias, no tener el control ni la certeza de quien podría tener acceso a tus mensajes es la debilidad por la que una ley marca horarios.

En el caso de la web no hay ley ni mucho menos horarios. La atemporalidad de los contenidos es la religión y su -casi absolutamente- libre acceso el pecado original.

Hace poco escribí que desde el momento en que tus redes sociales son asumidas como una proyección de marca personal los perfiles dejan de ser ventanas y pasan a ser mesas.

Las redes sociales son particularmente complicadas, por esto hay indecisos, dolientes, ateos y feligreses en torno a ellas. Como son la parte más humana de este entorno social, se convierten también en la más voluble, especialmente porque -como siempre escribo y explico- no tenemos la capacidad divisoria ni limitante de roles y entornos personales.

Tenemos UN nombre, UNA identidad -hablando de los que somos fieles a nuestra carne y nuestros huesos- y un sólo perfil, pero tenemos amigos, socios, compañeros de trabajo, clientes, potenciales clientes, profesores, alumnos, sobrinos, hijos, hijastros, padres, primos, proveedores y entrometidos... todos en el mismo rincón a causa de una sola razón: las lealtades "face to face" -y en el mejor de los casos, los objetivos estratégicos una exposición personal/profesional.

Entre gustos y colores siempre hay una persona desagradable -en mayores o menores niveles-, el imprudente. Ese personaje que siempre dice lo que no tiene que decir, frente a quien no debe y en el lugar menos indicado. Hace unos días, a pesar de lo maniática que soy para la sociabilidad en redes, me di cuenta de que son el terreno más fértil de la imprudencia.

La audiencia genérica, esa que la propia reina publicitaria ha tenido que ir delimitando cada día más, es hoy la comensal en nuestra mesa así que antes de hacer algún comentario hay que apelar al sentido menos común de todos, el sentido común y aplicar la prudencia. Eso es lo que queda cuando desconocemos la delicadeza del otro y los suyos.

Un buen punto para ir pensando en entrenar a los míos, y los de ustedes.

Una impresora con tinta



"El talento es suerte. Lo importante en la vida es tener coraje" Woody Allen.

En nuestra mente somos capaces de todo, hasta de sabotearnos los planes, las metas, los sueños. ¿Cuántas veces no nos quedamos con "ese es mi sueño, pero..."? ¿Cuántas personas no conocemos con la capacidad de ir por más pero que se quedaron con menos? ¿Cuántos "pero" han deportado los intentos de hacer lo que queremos?

Woody no se equivoca, los talentos son -en la mayoría de los casos- suerte congénita que sin atrevimiento se debaten entre tesoros inconscientes y bellas durmientes. Algo parecido a lo que en alguna clase de pregrado pronunció un profesor "una impresora sin tinta es como una novia muerta".

El coraje le da vida a la novia, atreverse es ponerle tinta a la impresora, creer es lo que fortalece el querer, enfrentarse a los miedos -vestidos de "pero"- es lo que separa un sueño de un logro. Y no me hablen de cliché ni falsa espiritualidad, atreverse... ATREVERSE es dejar de esconderse detrás del cómodo confort.

Felicidades a quienes tienen la impresora con tinta, y a los que están cargando los cartuchos.


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Un coctel de mente, cuerpo y alma... ¿No dicen que el alcohol es un desinhibidor social? valga un trago para comenzar su propia corriente.

El criterio es la base de una sociedad que se crea a sí misma.

Reflexiona, sueña y crea VIDA.

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