La sabiduría de los "cliché"

Para muchos son "palabras sabias", y desde el momento que las escuchan las hacen suyas sin cuestionarlas. De esa tanda se divide el partido, cuando en uno de los altibajos de la vida quien lance su sabiduría popular en un: "todo pasa por algo... y lo mejor es lo que pasa" revienten las náuseas por aquella frases. En ese momento -y otras tantas situaciones- el objeto de las palabras se pelea con el coloquio. Desde conformismo, hasta mediocridad, pasando por la falsedad, puede significar eso que ya de tanto usarse se le dice "cliché".

Entonces, quienes podemos desligarnos de los productos pre-fabricados de la sociedad, lo hacemos. Y surgen frases maravillosas como "...y líbramos señor de todo cliché, amén"

Pero como en esta naturaleza de salmón que tengo, la corriente cambia sus direcciones, pasa algo sublime: la vida. Y en un momento de descuido, o de demasiadas atenciones, los planetas hacen de las suyas y bombardean tus planes y tus días. Cuando pasa la racha -que muchos llaman ley de murphy- pudiste haber hecho dos cosas: sobrevivir o aprender. 

Yo aprendí. Y entre los aprendizajes que tuve, hubo uno que me depiló una escama de mi naturaleza salmón -sí, "depiló", porque quienes hacemos eso, sabemos que duele-: 
Las "palabras sabias", no son mediocres, pero sí hay muchos mediocres que las usan.
Resultó que, pasada la ecatombe de mi vida, analizar la cadena de acontecimientos fue tan doloroso, como sencillo de explicar "todo, absolutamente todo, pasa por algo" y resulta que no es mentira, que si la cadena hubiera sido alterada por alguna decisión diferente, ese "algo bueno" -casi salvavidas- que se saca con pinzas de aquella época oscura, no hubiese sucedido, y la verdadera tragedia estuviera puesta en marcha. Así, que aunque cuando se está en pleno dolor, lo que provoca es vomitar la frasesita, no está fuera de la verdad "lo mejor es lo que pasa".

Como ese "cliché" varios pude vivenciar, y recientemente me tocó la fibra emocional uno: "déjalo ir". Cuando alguien te dice déjalo ir, no te provoca vomitar, sino darle una cachetada -con la mano que no tienes ocupada atando ese algo. "Dejar ir", es una de las cosas que -al menos en nuestra cultura occidental, controladora y materialista- es de lo más difícil de hacer. Un amor, un hijo, una persona, una amistad.

La ventaja es que con los cliché, uno NUNCA tiene un sólo recuerdo. No fue la primera vez que me molesté, no fue la primera vez que me dolió, pero sí la primera en la que decidí meditar al respecto. "Dejar ir" lo malo ha sido necesario, dejar ir lo bueno ha sido doloroso, pero al final lo bueno lo disfruté, lo malo lo eliminé, y cuando algo-alguien merecía estar junto a mí, volvió sin ataduras, simplemente porque la naturaleza nos reencuentra.

El punto está en comprender que la mayoría de las personas que pronuncian estas palabras que llamamos cliché, nunca las han verificado realmente, simplemente se entregan al falso positivismo, escurren culpas o no se les ocurre más nada que decir. Otro tanto las  utiliza para consolar-agredir a otro, y no se da cuenta que a quién representa es a sí mismo -escudos.

Tenemos un ejercicio: revisar las situaciones y los clichés, hacer memoria de la cadena de nuestros acontecimientos. Háganlo, y estoy segura que encontrarán la sabiduría de la síntesis popular.

 
no es que ahora ame el lugar común, simplemente hago un llamado a no cerrarse, ni aferrarse a lo NO vivido







P.D: ser salmón no es llevar la contraria en uno u otro marco moral-ético-consuetudinario; es encontrar su corriente y sentirse libre en ella, a pesar de que quienes vivan a tu lado estén encarcelados.

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2 comentarios:

Mela dijo...

¡Exacto! no es "que vivan los clichés" sino más bien que "nadie aprende en cabeza ajena". Así que vale no cerrarse a casi todos excepto, eso sí, a aquél de "el tiempo de Dios es perfecto" jajaja. Love.

Mariela dijo...

Entiendo a lo que te refieres. Aún así, no puedo evitar que se me revuelvan las tripas con el "todo pasa por algo". Aunque si lo analizas bien, es verdad. Y es verdad porque esa era la forma en que iba a pasar. Los "que hubiera pasado si..." no tienen mucho espacio en mi vida, o eso trato.

Me gustó, aunque los clichés y yo nos amemos/odiemos.

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